6 de marzo de 2020

El Puerto Real de Asúa

Apenas quedan restos que nos permitan vislumbrar en el barrio erandiotarra de Asúa, cómo fue el puerto que hubo allí, desde tiempos medievales, y que dependía de las idas y venidas de la marea que hasta allá afectaban y posibilitaba que las embarcaciones llegaran hasta allí.

Estado de abandono de los restos del muelle del puerto de Asúa (Fuente: www.historiasdeerandio.blogspot.com)

La primera mención del puerto de Asúa data de 1399. En una disposición mercantil, de tiempos de Enrique III, ya se menciona al puerto de Asúa como un lugar donde se podía embodegar vino extranjero, así, el vino que se trajese de fuera del Señorío, de La Rochela, de Burdeos, de Galicia o de Portugal, podría ser envasado en puertos como el de Asua, si bien no podía ser comercializado, ya que esto perjudicaba a la villa de Bilbao. Esta cuestión de poner siempre primero a la economía bilbaína, va a condicionar la historia del desaparecido puerto de Asúa. Por aquellos tiempos, y a principios del s. XV la zona del Valle de Asúa era una de las zonas de población más densas de la provincia, y concretamente la zona donde estaba situado el puerto tenía cierta actividad económica. No era casual que a escasos metros de donde se situaba el puerto, estuviera la Casa de los linaje de los Asúa. Son por tanto tiempos de bonanza para el puerto y la actividad que en torno a él se realiza, no en vano durante la guerra de los 100 años hubo naos españolas que fueron preparadas en el puerto.

Con la llegada de Enrique IV al trono, en 1455 el puerto tendrá carácter de "real", y la actividad fue en aumento, cuestión que no gustará a la villa de Bilbao quejándose una vez más de la sidra que llegaba al puerto y que se vendía en perjuicio de los cosecheros de la villa. Lo mismo ocurría con los vinos importados que llegaban de fuera. A pesar de las quejas y las protestas por parte de Bilbao, pero también de Portugalete, que también era villa, el puerto de Asúa va consolidando su actividad, hasta bien entrado el s. XVI. 

A partir de entonces Bilbao se volverá cada vez más beligerante con la actividad portuaria que se estaba llevando en varias zonas de la cuenca del Nervión, seguía sin ver con buenos ojos las actividades de carga y descarga que había en zonas como Barakaldo, Abando o Asúa, y pujaba porque solo se pudiera descargar en todo el cauce del Nervión en Portugalete y Bilbao. Desde las villas harán todo lo posible para que puertos como el de Asúa disminuyera su actividad, y con el tiempo lo conseguirán, si bien el puerto seguirá manteniendo cierta actividad, de hecho además de la importación de vino, también se sabe de la comercialización de productos como madera, hierro o cereales, esto último en estrecha relación con algunos molinos de la zona. 

Si bien la actividad iba a disminuir con el tiempo, por la presión de Bilbao, la actividad que seguía habiendo necesitaba de ciertas obras de infraestructura en cuanto a caminos. En este sentido, en verano de 1570 hay una petición al Señorío para reparar el camino que conducía al puerto de Asúa, y que transcurría por todo el Txorierri, siendo uno de los principales. En la propia petición se indica que "no se podía transitar ni a pie ni a caballo; y que hecha la debida información de utilidad se envíe a la corte persona para pedir licencia para echar alguna imposición con el fin de reparar el camino".

En el s. XVII a través del puerto se estaban moviendo grandes cantidades de mineral de hierro destinadas a las ferrerías del Señorío, formando un importante volumen de negocio, a pesar de tener prohibidas ciertas actividades, relacionado con las manufacturas del Vizcaya preindustrial. En consecuencia y más allá de las trabas que se habían impuesto sobre el puerto a través de los años, la actividad seguía existiendo y tras los hechos consumados de legalizará prácticamente toda actividad mercantil del puerto, casi a finales de siglo, si bien para entonces el puerto de Asúa se convertiría en una especie de puerto auxiliar del comercio legal que giraba ya en torno al puerto de Bilbao, que era, sin duda el que más volumen de mercancía movía en toda la cuenca del Nervión.

En el s. XVIII, el siglo de oro de la actividad portuaria en Asúa, el puerto continua su actividad comercial, en estos tiempos relacionada con grandes proyectos de desarrollo económicos propios de la monarquía de aquella época. No en vano, por Asúa, además de pasar madera para negocios particulares, también se almacenará y se exportará para la construcción de navíos de guerra que mantenían y aseguraban las principales rutas comerciales con América. Sabemos también que en 1727, como en casi todos los puertos había una taberna, esta estaba regendada por Antonio de Zamarripa, vecino del pueblo, que se encargaba de vender el vino que llegaba del puerto, y cobrar la "sisa", un impuesto que cobraba el Ayuntamiento por ser bien de primera necesidad por aquel entonces. Además de la madera Asúa en esta época era un lugar estratégico para el tráfico del hierro tan necesario para las ferrerías.

Pero si la madera y el hierro eran importantes no lo será menos la actividad de los curtidores. De hecho varios comerciantes extranjeros pedirán permiso para realizar allí actividades comerciales relacionados con el curtido, la comercialización y el tráfico de materias primas para las curtidurías instaladas en la zona.

A finales del siglo XVIII y mientras se hundía el Antiguo Régimen Asua y sus muelles estaban considerados como un punto  importancia para la principal economía que domina la ría. Es decir, la villa de Bilbao. Para entonces Asúa rebosaba de actividad comercial en el tráfico de materias primas. Eran de uso libre y público los descargaderos y muelles de Asúa. Podían hacer uso común todos los vecinos del pueblo y los moradores de la zona. 

Con la entrada del nuevo siglo Asúa se convertirá en uno de los puertos más concurridos de todo el Señorío, llegando a estar a principios de los años 20 tan sólo por debajo de Bilbao, gracias al continuo comercio de géneros de carga y descarga, y que en algún momento llegará incluso a rivalizar directamente con el puerto de la capital. Hay documentos que hablan de más de 20.000 carros cargados con mercancías de pueblos vecinos, si bien es difícil precisar dichos datos.

La decadencia comenzará poco tiempo después, reinando Fernando VII. Para entonces el tráfico va a empezar a decaer de manera considerable. Las liberaciones del Ayuntamiento de Erandio les llevarán a intentar tomar alguna medida, no sólo en Asúa, sino en otros puntos donde se llevaba a cabo actividad de carga y descarga más residuales y esporádicas, como los puntos de Erandiondo, y Errotasarreta. Las autoridades locales señalarían, que parte de la decadencia de los puntos portuarios de la ría del Asúa, podían deberse al mal estado de los muelles, indicando la necesidad que había de llevar a cabo reformas tanto en los muelles como en los caminos de acceso a los mismos, llegando a establecer en alguna ocasión impuestos de circulación por dichos caminos para afrontar las reformas.

Con el tiempo, la industrialización que surgirá a finales de siglo en la zona, irá barriendo los vestigios del mundo preindustrial en Asúa, apareciendo nuevas fábricas que desplazarán los restos de economías pasadas y el ferrocarril entre Lutxana y Mungía que supondrá la puntilla para el puerto de Asúa. Ya en 1908 el puerto de Asúa estaba prácticamente en desuso, sin actividad y en estado deplorable.

Con el paso de los años apenas quedan restos de aquel viejo puerto que llegaría a rivalizar con el de Bilbao.

9 de noviembre de 2019

La inauguración de las escuelas de Astrabudua

Autoridades en el patio interior (Fuente: Ayuntamiento de Bilbao)
En otro artículo que  escribí en el 2014 apuntaba cómo y cuándo Astrabudua pasó de ser un núcleo predominantemente rural a urbano, esto sucede a partir de mediados de la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando se empiecen a notar los flujos migratorios propios del desarrollismo industrial en la ría del Nervión de la posguerra, y que en Erandio se vivirá especialmente con el entronque de numerosas fábricas y empresas nuevas en su territorio. En este sentido, en Astrabudua se construirá la nueva Iglesia, aparecerán nuevos talleres, los indices demográficos en el barrio crecerán exponencialmente y fruto de todo ello vendrá la necesidad de dotar al barrio de una escuela.

Al mediodía del jueves 22 de enero de 1959 comenzaba el acto de inauguración de las primeras escuelas del barrio de Astrabudua, por aquel pertenenciente a Bilbao. Se había levantado un edificio de carácter historicista, que constaba de tres bloques unidos. Los dos de los extremos serían destinados a dar clases y es en ellos donde estaba la dirección, los lavabos, los roperos, etc... uno de ellos iría destinado a dar clases a las niñas del barrio, y el otro a los niños. En medio quedaría un bloque destinado a patio cubierto en hora de recreo, así como susceptible de ser habilitado como salón de actos.

La parte baja estaba dispuesta de una parte dedicada a los niños, de forma que existe un porche o zaguán de ingreso, recreo cubierto, pequeño taller con su almacén, servicios sanitarios y escalera de comunicación con planta principal, y también de una parte para niñas y párvulos, que contenía un vestíbulo o zaguán de entrada, la escalera de comunicación con la planta principal, un despacho para profesores de párvulos, un guardarropas de párvulos, almacén de material, galería, servicios sanitarios y dos clases de párvulos.

La planta principal contaba, en la parte de los niños, con vestíbulo, galería, sala de profesores, pequeña biblioteca, guardarropas, almacén de material, servicios sanitarios y dos grados para niños. Y en la zona de las niñas era análoga la distribucción, a la de los niños.

La estructura y cubierta eran de hormigón armado, revestida la última de teja plana. Los pavimentos de entarimado eran de baldosa hidráulica y terrazo, según fuera destino de cada local. Las escaleras del edificio eran de mármol, la carpintería exterior metálica y la de interior de madera de pino. Además el edificio contaría con calefacción de agua caliente. Alrededor del perímetro, había una acera de losas de piedra; y el campo escolar, un cerramiento con puertas de acceso.

Además de este edificio, se preveía una vivienda para el conserje, compuesta de porche, vestíbulo, cocina, comedor, aseo, despensa, dos dormitorios y cobertizo para la leña, etc... En cifras, la construcción del edificio ascendió a 3.246.444,35 millones de pesestas, de los cuales el Estado contribuyó con 990.000. El mobiliario por su parte costó 215.000 pesetas.


Vecinos asistentes al acto de inauguración de las escuelas de Astrabudua (Fuente: Ayuntamiento de Bilbao)

Izado de la bandera nacional (Fuente: Ayuntamiento de Bilbao)
Al acto acudieron numerosos vecinos del barrio, así como los propios maestros que iban a dar clases y los alumnos. También acudieron diversas autoridades: el gobernador civil, José Macián, el alcalde de Bilbao, Joaquín de Zugazagoitia, el obispo de la diócesis, Pablo Gúrpide, el inspector jefe de enseñanza primaria, Juan Manuel Sánchez Marco, los presidentes de la comisión municipal de cultura, con su presidente a la cabeza, Vicente Elías, y el arquitecto de la obra, Germán Aguirre.

El acto de inauguración consistió en la bendición por parte del párroco Pablo Gúrpide, que fue asistido por el de la iglesia de San Lorenzo (inaugurada 5 años antes), así como de una pequeña visita por las instalaciones nuevas de las que se iban haciendo numerosos elogios de la misma. El acto de ainuguración terminaría con el izado de la bandera española en el mástil colocado en el patio de recreo exterior, mientras los niños del colegio cantaban el himno falangista.


21 de julio de 2019

El pedúnculo de Lutxana

El Cabras y el Rontegui estaban unidos en la Epoca Cuaternaria
Hubo una época en que se hubiera podido ir desde el monte Cabras hasta el monte Rontegui, que está al otro lado de la ría del Nervión a pie, y es que el curso de la ría en esa zona no era el que es en la actualidad.

A lo largo de los años las viviendas y las fábricas se han ido asentando a lo largo de la ría, con una serie de condiciones topográficas que en buena parte han determinado la propia funcionalidad interna de todo el área fabril y metropolitano. Pero al margen de esa historia, geológicamente la ría tiene su historia, cuya información nos viene a partir de los diferentes depósitos de aluviones a lo largo de la etapa cuaternaria, concretamente en la parte de la ría del Nervión y del río Asúa que pasa por Erandio, que está a base de colmataciones del periodo flandriense (la última etapa del cuaternario).

En este sentido cabe decir que el actual trazado de la ría se debe de a un acortamiento de su curso, hace miles de años el curso era más largo. la razón, es que antes de pasar por el actual barrio erandiotarra de Lutxana, el Nervión había modelado en Barakaldo un gran meandro a escala de las crecidas de la época glacial que bordeaba en monte Ronteguí. Además, en el punto en que se realizó el corte recibe los aportes del Cadagua, y es probable que este aumento de caudalosidad, tanto como las facilidades litológicas, fueran la causa de la amplitud de este meandro (unos dos kilometros y medio), amplitud doble de los meandros del tramo río arriba de Bilbao. Las formas características que no han sido cubiertas por la colmatación flandriense se han conservado muy bien. Así podemos observar a día de hoy el antiguo lóbulo recortado que conserva al pie del Monte Rontegui, claras señales del escarpado de la orilla concava, en la prolongación exacta del que existe también en la base del Monte Cabras, en Lutxana.

Mapa General de la morfología de la ría en el Cuaternario, según Jean Hazera
Idealización del pedúnculo de Lutxana segun Jean Hazera
La manera como ha sido cortado el pedúnculo de Lutxana no se efectuó según el proceso más común de estrangulamiento, al encontrarse las dos orillas concavas a consecuencia de la migración lateral de los meandros. Las dos orillas en oposición estaban a una distancia de unos 700 metros cuando se produjo la ruptura. En este intervalo confluía la corriente del río Asua, que drena el valle de su nombre, abierto en el flysch del Cretácico Superior. Este valle no tiene más de 10 kilométros de largo, el río Asua hoy es un río relativamente poco caudaloso, pero no siempre ha sido así, a juzgar por los meandros bien calibrados que ha modelado en otras épocas. De hecho, se puede apreciar la anchura del lecho gracias a la colmatación flandriense que rellena su parte baja en una anchura de unos 200 metros, cerca de la confluencia con el Nervion. A pesar del emplazamiento actual de esta confluencia quizás forzada artificalmente, se piensa que es más bien rio abajo, hacia Desierto, donde desembocaba la ría, y que este tuvo mucho que ver en la erosión del pedúnculo que haría que la ría del Nervión pasara por donde actualmente lo hace.


Fuentes:
Hazera, Jean: "Historia de la ria de Bilbao en la era cuaternaria", Caja de Ahorros de Vizcaya, Bilbao, 1977

23 de junio de 2019

Represión republicana en el Altuna Mendi

El Altuna Mendi
Paseando por la carretera de la ría, justo, en el límite entre Leioa y el barrio de Axpe, en la desembocadura del río Udondo, se ve en la ría una cruz blanca. Dicha cruz blanca es un homenaje a los asesinados en uno de los episodios más destacados de la represión republicana en Bizkaia, durante la Guerra Civil, levantada por las autoridades franquistas durante La Dictadura.

Desde el comienzo de la Guerra Civil el barco de la naviera Sota y Aznar, Altuna Mendi, estaba fondeado en la ría del Nervión, a la altura de Axpe, por falta de flete. En seguida fue requisado por el gobierno de La República para hacer las veces de barco prisión. Anteriormente este barco ya había sido usado como cárcel para presos. En este sentido, tras la insurrección que se había producido en Octubre de 1934, serán numerosos los detenidos que habían acabado cautivos en dicha embarcación, entre ellos algunos erandiotarras, como el socialista Ramón Rubial.

El Altuna Mendi, ya en la segunda semana de agosto de 1936 había sido tiroteado por milicianos desde la carretera de la ría. Desde el comienzo de los bombardeos sobre Bilbao y toda la zona fabril de la ría del Nervión, cada vez que se producía un bombardeo, había multitudes que pedían la ejecución de los presos e incluso se intentaba acceder a los barcos prisión (además del Altuna Mendi, estaba el cabo Quilates a la altura de Barakaldo) en gabarras para asaltarlos, si bien la Guardia Civil siempre contenía los varios intentos que se produjeron.

La coyuntura cambiará cuando la Guardia Civil fue relevada por grupos de milicianos para custodiar las cárceles. A partir de entonces, cada vez que se producía un bombardeo en la zona se sacaban a los presos nacionales a formar en cubierta. 

El episodio más trágico se produciría el 25 de septiembre de 1936. Las sirenas de la capital vizcaína indicaban a las 10 de la mañana que se estaba produciendo de nuevo un bombardeo por parte de la aviación nacional. Tras el bombardeo fueron multitud de personas protestando por los muelles de la ría próximos a la altura de Altos Hornos, por las dos márgenes, instando a los guardianes a la ejecución de los presos. Algunos conseguirán llegar a la embarcación en gabarra, y se producirá la matanza. En este sentido, después de obligar a los presos a permanecer varias horas con los brazos en alto bajo amenaza de disparo, serán seleccionados 30 personas de las cuáles serán asesinados 28 personas, en dos grupos de 14, siendo ya las primeras horas del día 26 de septiembre. Esta matanza se ha convertido en uno de los episodios más terribles de la represión sufrida por el bando sublevado en la Bizkaia de la Guerra Civil.

Aquí la lista de los ejecutados:
  1. Aguirre Gardeazábal, Norberto (Portugalete): Carlista.
  2. Arana Medina, Dionisio (Baracaldo): Jefe del Requeté de Baracaldo.
  3. Careaga Hormaza, José Antonio (Bilbao): Carlista.
  4. Careaga Uriguen, Alfonso (Algorta): Monárquico.
  5. Certadi Garmendia, Esteban (Sestao): Carlista.
  6. Echarri Marañón, Marcos (Bilbao): Carlista.
  7. Echarri Vidarte, Francisco (Bilbao): Falangista.
  8. Elorza Peña, Pedro (Ortuella): Monárquico.
  9. Espalza Gorostiaga, José M. (Sodupe): Monárquico.
  10. González Inchausti, Leandro (Baracaldo): Monárquico.
  11. González Puento, Tomás (Baracaldo): Requeté.
  12. Lezaina Le-guizamón y Zuazola, José (Algorta): Carlista.
  13. López Castaños, Benito (Baracaldo): Requeté.
  14. Martínez Gómez, Federico (Repélega, Portugalete): Presbítero. Carlista.
  15. Mieza Uribe Echevarría, José Antonio (Baracaldo): Requeté.
  16. Mingo Pozas, Félix (Ortuella): Monárquico.
  17. Palacios Román, Marcelino (Bilbao): Carlista.
  18. Pérez de Rías, Pompeyo (Sestao): Jefe del Requeté de Sestao.
  19. Pérez Zorrilla, Pedro (Portugalete): Carlista.
  20. Quadra Salcedo, Feranando (Güeñes): Monárquico.
  21. Retuerto Pagazaturdnndua, Antonio (Portugalete): Monárquico.
  22. Ruiz y Ruiz, Benjamín (Ortuella): Monárquico.
  23. Santamaría, Narciso.
  24. Serrano de la Mata, Pelayo (Bilbao): Monárquico.
  25. Trápaga Sarabia, Anselmo (Sestao): Carlista.
  26. Zuazola Larrinaga, José Luis (Bilbao): Carlista.
  27. Zubiria Somente, Tomás (Deusto): Monárquico.
  28. Zuricalday Otaola, Francisco Javier (Oquendo): Requeté.
Cruz en la zona de Axpe, en homenaje a los ejecutados el 26 de septiembre de 1936 en el Altuna Mendi
El 2 de octubre, se intentará un nuevo asalto al Altuna Mendi. Esta vez mediante lanchas por parte de la flota de la embarcación Jaime I, con resultado infructuoso, ante la rápida intervención de la Guardia Civil, que desde los sucesos de septiembre había vuelto a custodiar la embarcación.

20 de diciembre de 2018

Erandiotarras en la marina de Guerra Auxiliar de Euskadi

En octubre de 1936 se creaba, por parte de la Consejería de Defensa del Gobierno Vasco, la Marina Auxiliar de Euskadi, como complemento a la Marina Republicana y con el fin de proteger el tráfico marítimo y la pesca, así como la limpieza de minas en las aguas que estaban bajo su jurisdicción frente a la marina del bando sublevado. El motivo alegado por el gobierno vasco para su creación fue el bajo rendimiento y la poca confianza que ofrecían las unidades navales republicanas. Las diferencias entre el lehendakari Aguirre y el Gobierno Republicano, ne este sentido, harán que la Marina Auxiliar pasase a ser prácticamente independiente de la Marina Republicana.

Si bien es cierto, que en la Marina Republicana hubo erandiotarras, como por ejemplo Carmelo Larrasquitu Torre, que fue oficial del destructor Almirante Miranda, o Alvaro Arechavaleta, capitán maquinista del Tramontana, que era un antiguo bacaladero, en el que también estaba Francisco Irureta, en este artículo nos centraremos en los vecinos de Erandio que sirvieron en la Marina Auxiliar de Guerra de Euskadi. Así pues, existen registros de al menos nueve personas que formaron parte de este cuerpo militar del Gobierno Vasco. 

Uno de ellos fue Sabino Azarloza Echevarrieta, afiliado a UGT. Empezó de marinero destinado en el Cuartel que la marina tenía en Getxo, en junio de 1937. Posteriormente fue parte de la tripulación del bou Bizcaya hasta julio de 1937 y terminaría en el cuerpo de Carabineros del Mar, de la República, tras la caída del Frente del Norte. Con Sabino coincidiría su paisano, Nicolás Sánchez Bizarret, afiliado a JSU y a UGT, que empezaría de mozo en junio de 1937, también en el cuartel de la marina de Getxo, para pasar de mozo a la bou Bizcaya, en la que estará hasta julio de 1937.

En la bou Bizcaya, que seguramente fue la bou más activa de toda la campaña que pudo realizar la Marina Auxiliar, estuvo de artillero, de junio a julio del 37, Tomás Sanabria Pastor, afiliado a STV, como artillero. Anteriormente, entre abril y junio, había pertenecido al cuerpo de Canoas Automóviles de Portugalete, en calidad de alferez de navío, en donde terminará después de haber estado en la citada bou, pero ya con el nombre de Canoas Automóviles de Santoña.

Otro militante de STV, al igual que Tomás, fue Benigno Azcue Ormaza, que empezará en la Marina como calderero del bou Araba en el que estará desde noviembre de 1936 hasta abril del año siguiente. Posteriormente es destinado al cuartel de marina de Getxo, en el que estará hasta junio. Su labor en la Marina Auxiliar terminará siendo cabo de fogoneros en el destructor Jose Luis Diez, entre junio y julio.
Benigno Azcue (fuente: marinavasca.eu)
Hubo otros dos erandiotarras, también afiliados a UGT, que sirvieron en la Marina Auxiliar: Mariano Menchaca Aguirre, que estuvo de artillero en el cuartel de marina de Getxo, en mayo del 37, para pasar desde entonces a ser artillero del Iparreko Izarra, hasta julio de 1937, y Francisco Uriarte Basterrechea, que en junio de 1937 hizo trabajos de engrasador en el cuartel de marina de Getxo y al mes siguiente sirvió en el Bou Gipuzcoa, también de engrasador.

En el Danak Ondo, que fue uno de los buques auxiliares de esta marina, estuvo Lorenzo Alday Zabala. En este sentido, empezará con 35 años en la propia embarcación como mecánico de primera en octubre del 1936, nada más confeccionarse la Marina, para pasar a ser, en febrero de 1937 a ser alferez del buque.

Afiliado a ANV fue el erandiotarra Vicente Ozamiz Campos, tercer maquinista del Iruña, entre abril y junio de 1937, con 32 años, para pasar al Jose Luis Diez, que estará hasta septiembre del 37. Éste, acabada la guerra, coincidirá como primer maquinista, con su paisano y amigo Lorenzo Alday Zabala, que hacía las labores de primer motorista, en el Mari Carmen Luzuriaga, barco que naufragaría en 1948, si bien lograron salvarse.
Vicente Ozamiz (Fuente: marinavasca.eu)
Pero tal vez, la persona más interesante, desde un punto de vista historiográfico sea Policarpo Bilbao Zubiaga. Había empezado a trabajar desde muy joven embarcando como camarero, si bien era capitán de la Marina Mercante cuando comienza la guerra, que le pillo con 34 años. Para entonces ya era un destacado afiliado de Izquierda Republicana a nivel local.
Ingresó en la Marina de Euzkadi en mayo de 1937 y rápidamente llevará el mando de la lancha rápida Txepetx con la que realizó diversos viajes de enlace con Bayona. En junio fue nombrado comandante del bou Gipuzkoa. Al caer Bilbao pasó a Santoña, donde su buque fue atacado por el crucero Cervera. y luego a Santander.

Una vez puesto el punto y final las actividades de la Marina Auxiliar de Euskadi, se incorporó el bou Gipuzkoa a las Fuerzas Navales del Cantábrico. Policarpo Bilbao fue desembarcado y se le nombró primer oficial del bou Gazteiz el 22 de agosto de 1937, pero cinco días después fue hecho prisionero en Santoña, y condenándole por adhesión a la rebelió, permaneció en la Colonia PEnitenciaria de El Dueso, hasta el 6 de agosto de 1938, cuando ingresó en la prisión central de El Puerto de Santa María, en la que estuvo hasta el 12 de mayo de 1941, cuando obtuvo la libertad condicional. Cuando salió, y habiendo acabado la guerra volvió a embarcar, primero en buques pesqueros y luego en pequeños costeros. Trabajó finalmente como capitán para armadores italianos hasta su retiro en 1964. Falleció en Algorta en 1982.
Policarpo Bilbao (fuente: marinavasca.eu)


Fuentes:
PARDO SAN GIL, JUAN: "La Marina de Guerra Auxiliar de Euskadi (1936-39)", Museo Naval, San Sebastian, 2008