24 de mayo de 2020

Parte de guerra carlista del asalto y toma del fuerte de Axpe, el 12 de abril de 1875

Vistas actuales donde estuvo el fuerte de Axpe
Durante el desarrollo de la segunda guerra carlista, o tercera según la historiografía tradicional, que duró entre 1872 y 1876, en los últimos coletazos de está se dará el episodio más destacado que se vivió en nuestro pueblo: el asalto al fuerte de Axpe, ocurrido el 12 de abril de 1875.

Próximamente haré un artículo más extenso sobre el asalto del fuerte situado en la cima del Axpuru, pero la cuestión es que hace unas semanas Luis Alberto Zubiaur, coautor del libro del centenario del Erandio Club, me trajo una fotocopia del parte original de guerra por parte de los carlistas, en el que se describe el suceso por parte carlista. Desde aquí mis agradecimientos a Luis Alberto por traerme una fotocopia del documento. Un documento importante para saber cómo se produce el asalto del fuerte liberal, que servía para defender el tráfico fluvial por parte de los liberales, pero también lo era para entorpecerlo, si lo controlaba los carlista. Un asalto que, si bien, no tuvo transcendencia, sirvió para que el Coronel Carlista, Eulogio de Isasi, fuera obsequiado por el Señorío de Vizcaya con un sable de honor por dicha acción en contra de los intereses liberales.

Sable de honor de Eulogio de Isasi, tras el asalto del fuerte de Axpe.

ASALTO Y TOMA DEL CASTILLO DE ASPE
En la madrugada del 12 de abril de 1875 por el teniente coronel D. Eulogio de Isasi con 12 oficiales y 80 voluntarios del Ballón de Arratia.

Tomadas oportunamente las medidas, por el jefe Isasi y concedida la venia por Comandante Oficial de Vizcaya D. Elicio Berriz, dispusose el asalto del Castillo, para la noche del día 11 de abril de 1875 y al efecto ordenó al Capitán Aspe, que reuniera sobre Erandio todas las compañías de dicho batallón, destacadas en los puntos de Plencia, Sopelana, Berango, Guecho, Lejona, Lujua y Asua.

Conseguida esta operación, bastante costosa, por hallarse la noche muy oscura y lluviosa y ejecutado todo con el mayor sigilo, sin que advirtieran ningún síntoma el enemigo, encerrado en el fuerte, ordenó el Capitán Aspe, eligiera de dicha fuerza, 10 oficiales y 80 voluntarios, distribuyendo esta fuerza en dos secciones, y encomendó una de las secciones al Capitán D. Ramón de Aspe, y la otra dirigida por el Sr. D. Eulogio de Isasi, jefe de dicho batallón.

Dispuso asimismo que el 1er comandante D. Tomás de Zuluaga al frente de 4 compañías, se situase muy próximo al Castillo, como reserva, por lo que pudiera ocurrir, mientras que el resto del batallón quedaba esparcido en Guecho, Lujua, Lejona y Asua, a las ordenes del segundo Comandante D. Basilio de Echeandia. 

Colocado el batallón del modo indicado y después de haber arengado el Sr. Teniente Coronel ya repetido, a los 12 oficiales y 80 voluntarios, a acometer aquella empresa, que la creía muy honrosa para la causa carlista y que daría realce al batallón, emprendió la marcha a las 2 de la madrugada, dando órdenes al Capitán Aspe, para que acometiese al fuerte por la parte del norte, entrada que conducía al Castillo, mientras que él mismo Sr. de Ysasi, con el Capitán Uriarte, lo haría por la parte opuesta, salvando los fosos y escalando los muros. 

Con no poco trabajo, subieron la pendiente cuesta que está al pié del fuerte, resbalándose aquí y cayendo allí, motivo a la gran oscuridad y mal terreno que pisaban, cubiertos de lodo, llegando ya a primeras horas de la madrugada del día 12, las dos secciones al fuerte y ejecutando cuanto se había prevenido, se echaron en seguida sobre tres centinelas, que vigilaban, no dándoles ni siquiera tiempo para pronunciar el alto, según por ordenanza está presumido. 

Una vez dentro del fuerte, pasaron unos al cuerpo de guardia, del que salió un Teniente que mandaba la fuerza con espada desenvainada, juntamente con algunos soldados a defenderse, trabándose una lucha cuerpo a cuerpo, dando como resultado el quedar ensartados entre bayonetas, dicho Teniente con algunos soldados, mientras que otros se dirigieron a la casa en donde se hallaban el Comandante y oficiales y habiéndole insinuado la rendición, se negaron a ello, respondiendo con varios disparos de revolver y carabina, con los que hirieron de gravedad al teniente carlista Pablo. 

Viéndose ya presos y acometidos los alfonsinos y expuestos a ser abrasados, por haberse subido ya al tejado de la casa, los voluntarios carlistas y les amenazaban con petroleo, no les quedó otro recurso, que el de rendirse o deserción. 

Desde este momento, toda la fuerza que defendía el Castillo quedó prisionera, reduciendo a 1 Comandante, 6 oficiales, 120 individuos de tropa de infantería con artilleros, viéndose además muertos, 1 Teniente con 10 soldados y herido de gravedad 1 alférez de artillería. 

Las perdidas carlistas, se redujeron al Teniente Pablo con 4 voluntarios heridos gravemente y leves el Capitán Aspe con otros 6 voluntarios. 

El botín adquirido consistió en 1 cañón de a 16, otro de a 14, más 900 granadas para los mismos, gran cantidad de pólvora, 70 cajas de cartuchos de carabina, 10 cajas de galletas, varias fanegas de arroz y otra porción de comestibles. 

Pasose parte de este resultado al Comandante General Berriz y éste ordenó, que se condujese de su presencia los prisioneros, disponiendo asimismo, que se trabajase por retirar todo lo que encerraba el fuerte y habiéndolo hecho del cañón de a 14 e inutilizado el de a 16, con dinamita, por no poderse arrancar del suelo y recogidos todos los materiales de boca y guerra y dando fuego a las casas de oficiales, cuerpos de guardia y cantina, se abandonó el Castillo a las 3 de la tarde, hallándose este sufriendo ya, el bombardeo del fuerte


Fuentes:
GONZÁLEZ MORENO, JORGE: "Las Guerras Carlistas en Erandio", Ediciones Ende, Sevilla, 2016.

4 de abril de 2020

Cuando Erandio perdió Leioa

Ya desde la fundación de la Iglesia de Santa María de Erandio, aproximadamente entrado el siglo XII, hacia 1.100, esta será matriz de la de San Juan de Lejona, que por aquel entonces sería una ermita. Durante varios siglos seguiría una iglesia dependiendo de la otra, y con ello sus vecinos, hasta que llegado el momento se producirá una desanexión.

Si bien no hay muchos datos que nos apunten las causas, hay ciertas coyunturas que nos pueden hacer adivinar algunas de las cuales. Hay que tener en cuenta, además, que si bien la desanexión se produjo en una fecha exacta, el hecho en sí viene dado por una serie de factores que se van a ir agravando con el tiempo, sobre todo a partir de la segunda mitad del s. XV, donde el aumento de la población va a ser un elemento importante. En este sentido, con el tiempo la población de la anteiglesia se va a ir asentando en los valles más fértiles, para cultivar mejores campos y dedicarse a actividades molineras. Si Erandio hasta entonces eran varios núcleos diseminados de caseríos (Ondiz, Udondo, Aqueche, Alzaga, Lexona, Arriaga, Fano, Asúa...), con el tiempo el centro de la anteiglesia va a ir correspondiendo al templo de Santa María, en donde tendrá lugar una especie de protoinstitucionalización que poco a poco cada vez se irá haciendo más efectiva, y esto tenía sus consecuencias en cuanto a las distancias desde algunas partes de la anteiglesia al centro, como podía ser de algunas partes de Lejona

Por otra parte están los cambios estructurales de las familias. Las estructuras familiares van a ir cambiando, de familias extensas a troncales, que eran más reducidas, conforme se vaya acercando el s. XVI. Al ir reduciéndose las familias, ciertas prácticas colectivas de economía local no se podían hacer con una sola familia, sino que se necesitaran otras, y es entonces cuando nace el concepto de vecindad, que cuando tome conciencia de sí misma empezarán a tener ciertos intereses que confronten a los intereses institucionales, y de ahí pueden venir ciertos desligues, como por ejemplo en Erandio.

Entre 1509 y 1558 se desmembraron en Vizcaya al menos 29 parroquias de sus iglesias matrices, y en buena parte los cambios en las familias y la expansión demográfica tuvo mucho que ver en todo ello. Estos dos factores, probablemente, conllevaron una seríe de hechos, como problemas de pago de diezmos y la aparición de pleitos que tendrán, entre otros, que culminarían con la desanexión de Leioa, en 1526.

Efectivamente, el 31 de octubre de 1526, tras un pleito relacionado con el cobro de los diezmos entre, por una parte, el patrono de Santa María de Erandio, don Juan Alonso de Mujica, señor de Butrón y el cabildo de beneficiados de la misma y, por la otra, los vecinos y moradores de Lejona y Lejonagoitia, se dictó la sentencia por la cual la iglesia de San Juan Bautista dejaba de pertenecer a la de Erandio. Lejona tendría honores de parroquia, con pila bautismal y sacramento, nombrándose un servidor, entre los del cabildo de Erandio, que administraría los sacramentos y los demás ministerios religiosos con residencia en Lejona.

Erandio no se resigniraría del todo y puso la condición de que los vecinos de Lejoa siguieran enterrándose en Erandio y acudieran allí a oír misa en determinadas festividades religiosas, concretamente a La Candelaria, al Corpus Cristi y a la Asunción de Nuestra Señora. Con el tiempo, esta obligación, signo de la dependencia religiosa, fue desapareciendo, aunque seguirá habiendo ciertos pleitos territoriales con Erandio, en torno a la pertenencia de ciertas zonas de Santimami.
La ermita de Santimami y terrenos anexos fueron motivos de pleitos entre Lejona y Erandio, producida la desanexión 

A continuación, se transcribe el documento de la sentencia que dio lugar a la fundación de la Anteiglesia de Lejona:

SENTENCIA SOBRE EL FUNDAR Y QUEDAR LA IGLESIA DE LEJONA 

Visto por nos, Juan Ruiz de Ocharcoaga, Arcipreste de Durango, e Pedro Urtiz de Arana, Arcipreste de la Villa de Tavira de Durango, Jueces árbitros amigables componedores tomados, escojidos e nombrados entre D. Juan Alonso de Mújica como patrón de la iglesia de Sta María de Herandio, e los curas Clérigos de la dicha iglesia de Herandio de la una parte, e los vecinos e moradores de las Anteiglesias de S. Juan de Lejona e Lejonagoitia de la otra, sobre la herencia de la dicha iglesia de S. Juan de Lejona e las otras cosas en el compromiso en esta sentencia contenidas. E visto el compromiso e poder a nos dado con todo lo demas que en la dicha causa vista y examinacion se requerían, tomando a Dios delante de nuestros ojos, e por quitar a las dichas partes de pleitos e diferencias. Fallamos que en la dicha iglesia de S. Juan de Lejona aia de estar y esté el Santo Sacramento del Cuerpo de Nuestro Señor Jesuchristo en lugar devido e decente con la solenidad e reverencia que se requiere para comulgar los fieles Christianos, e Pila para Bautizar. 

Item que los Clerigos de Sta María de Herandio sean obligados a dar e den un Beneficiado de ellos que por años o meses sirva la dicha iglesia de San Juan, e otro Clérigo espectante de la dicha iglesia de Herandio o de otra parte de buena fama, conversación e hávil e suficiente que resida en la dicha iglesia de Lejona como en iglesia sufragánea a la dicha iglesia de Sta María de Herandio, para que les administre los santos Sacramentos de la Confesión e Eucharistía e Bautismo e Estremaunción, e les diga misa todos los Domingos e fiestas que la Santa Madre Iglesia, e la Constitución sinodal del obispado manda goardar o en defecto de los Clérigos Beneficiados de Sta María de Herandio no queriendo ir a residir o dar persona suficiente cual está dicho por su capellán para que resida en la dicha Parroquia de S. Juan puedan pedir los dichos vecinos e nombrar el patrón clérigo hávil e suficiente para que resida en la dicha iglesia e parroquia de S. Juan e les administre los dichos santos Sacramentos, e el tal Clérigo por ellos nombrado e presentado por el patrono puedan llevar todas las distribuciones cotidianas que en la dicha iglesia de S. Juan se ofrecieren, derechos e limosnas que se le dieren por la administración de los santos Sacramentos. Conque dé la mitad de los derechos que así recibiere por la administración de los dichos Santos Sacramentos al cura Martín Vrtiz de Martiarto por su vida. E cuando el dicho Martín Vrtiz de Martiarto, cura, quisiera administrar los dichos Santos Sacramentos en la dicha iglesia de S. Juan, libremente los administre como en la dicha iglesia de Herandio. Y el salario que el clérigo residente en la dicha iglesia se le debe dar, lleve el dicho Capellán con lo de arriva. 

Item que el Clérigo que residiere aia de llevar e lleve todas las distribuciones cotidianas que se ofrecieren en la dicha iglesia, e derechos, e limosnas que se dieren por administrar los dichos Santos Sacramentos con la condición ya dicha, e allende desto los vecinos aian de dar, e den al dicho Capellán residente en la dicha iglesia, e parroquia de S. Juan para su sustentamiento seis ducados de oro con los 800 mrs que agora da el patrón, y esto por tiempo y espacio de 15 años. E que le hagan una casa los dichos vecinos dentro en la dicha parroquia de San Juan, e le den otra casa o lugar donde viva e pueda exercer su oficio. E cuando no bastare lo sobredicho para el congruo sustentamiento del dicho tal Capellán, los dichos vecinos sean obligados a dar el congruo como se usa en Vizcaya comúnmente. 

Item que los vecinos de Lejona e Lejonagoitia e los que se aplicaren a la dicha iglesia de S. Juan pues se les da lo que nunca alcanzaron sus predecesores mayores: E porque no se despoje del todo la iglesia Matriz de Sta. María de Herandio de su conservación, ellos e todos sus dependientes para siempre jamás sean obligados de enterrarse en la dicha iglesia de Sta María de Herandio, e pierdan e renuncien todo su derecho e livertad que tienen para elegir sepulturas en las dichas iglesias de Lejona e Lejonagoitia e juren de nunca jamás pedir sepultura en la dicha iglesia de San Juan, e lo contrario haciendo, les condenamos en perdimiento de la mitad de todos sus bienes, los cuáles aplicamos desde agora para la Cámara de Su Majestad. 

Item que los dichos vecinos de Lejona e Lejonagoitia e sus descendientes por recognición de la iglesia Matriz de Sta María de Herandio para siempre jamás, sean obligados de ir a misa a la dicha iglesia de Herandio los días de Santa María la Candelera e Santa María de Marzo, e Corpus Christi, e Santa María de Agosto, todos los años del mundo. Item mandamos a todos los dichos vecinos, e los otros contenidos en el dicho compromiso, que todas las acusaciones e querellas criminales, que los unos contra los otros e contra el Señor Martín Vrtiz de Martiarto, e Sancho Martines de Echevarria e los otros contra los otros, o contra cualesquier personas, aunque no estén nombradas en el dicho compromiso aian hecho e dado delante el Señor Corregidor de Vizcaya los desagan e se desciendan e aparten de ellas, e ponémosles perpetuo silencio asi a los unos como a los otros que no innoven más ni allende de lo Sentenciado por nosotros so las penas del Compromiso e de 500 ducados para la Cámara de Sus Majestades. 

Item mandamos a los dichos vecinos que ante todas las cosas hagan decente lugar donde aia de estar el Santo Sacramento de Nuestro Señor Jesuchristo con la solenidad e reverencia que se requiere, e hagan ornamentos e libros necesarios e otras cosas necesarias para el servicio de la dicha iglesia de San Juan. Item que agora ni en otro tiempo alguno puedan reclamar ni demandar al patrón y Clérigos Beneficiados de la dicha iglesia de Sta María para que les den congruo ni otros intereses para el servicio de la dicha iglesia de San Juan ni para el sustentamiento del dicho Capellán de ella. 

Item exortamos e rogamos a los dichos vecinos que traten bien al Capellán que oviere de residir en la dicha iglesia de San Juan todos los años e le aian de favorecer con sus limosnas e aiudas para su sustentamiento para que tenga cargo de rogar e ruegue a Dios por ellos con limosna de lo que se recogiere en tiempo de Agosto. 

Item mandamos que todo lo contenido en esta Sentencia se aia de confirmar por la Sede Apostólica para que sea perpetuo, e firme e valedero para siempre jamás. 

Item reservamos en nos si en esta Sentencia hubiese alguna duda para que tenga necesidad de declaración para lo declarar e interpretar no quitando ni añadiendo ni menguando en la substancia de ella. 

E así lo sentenciamos, pronunciamos e mandamos, e declaramos todo lo suso dicho por esta nuestra Sentencia, arbitrando, laudando e juzgando, e en estos escritos e por ellos mandamos a las dichas partes que goarden e cumplan lo en esta nuestra Sentencia por nos declarado e mandado so la pena maior del compromiso, e de las otras penas en el dicho compromiso contenidas. 

Juan Ruiz de Ocharcoaga e Pedro Vrtiz de Arana, Arciprestes de Tavira e de Durango

PRONUNCIACIÓN 

En los aldamios de Señor Sn Anton de la villa de Bilbao a 31 días del mes de octubre del 1526 años, los Sres. Juan Ruiz de Ocharcoaga, e Pero Vrtiz de Arana Arciprestes e Jueces árbitros en presencia de nos Pero Ochoa de Gallarza, e Martin de Basaras escribano, dieron e pronunciaron esta Sentencia como en ella se contiene, testigos que a ellos fueron presentes Pero Abad de Landeta e Bastian de Lamíquiz, Clérigos, e Hernan Saenz de Gorostiaga, e Pero Ochoa de Gallarza. 

PUBLICACIÓN EN LA IGLESIA 

E después de lo suso dicho, en la dicha iglesia de Herandio, día de Todos los Santos a primero día del mes de noviembre de 1526 años, yo Pero Ochoa de Gallarza, escribano de Su Majestad, leí e notifiqué esta Sentencia públicamente, estando presente Martin Vrtiz de Martiarto, cura, e Martin Abad de Alegría, e Joan Abad de Mendieta, e los otros de suso declarados e nombrados, e los dichos clérigos juraron ante Dios e a Sta María e una señal de la Cruz, e a las palabras de los Santos cuatro Evangelios, que ellos ni ninguno de ellos no reclamarían ni irían contra la dicha Sentencia e compromiso agora ni en ningún tiempo del mundo, antes lo goardarían e cumplirían según dicho es de suso pena de perjuros e de ser infames e personas de menos valer. E que no pedirían relajación de este juramento al Papa, ni Cardenal, ni Arzobispo, ni Obispo, ni a otro Prelado ni Juez Eclesiástico ni delegado alguno. E aunque lo pediesen la dicha relajación fuese todo ello ninguno e de ningún valor y efecto. De todo lo qual fueron presentes por testigos, Diego Saenz de Asúa e Sancho de Alzaga, e Santo de Rotaeche e otros muchos. 

CONDESCENDIMIENTO DE MARTÍN VRTIZ 

Este dicho día en la dicha iglesia in continenti, dia e mes e año suso dichos, en presencia de mí el dicho Pero Ochoa de Gallarza, escribano, e testigos de suso escritos, el dicho Martin Vrtiz de Martiarto, cura de la dicha iglesia de Herandio dijo que: se desendía e desendió de cualesquier pedimentos e querellas que él oviese hecho e denunciado ante el Señor Corregidor de Vizcaya e sus Thenientes contra los dichos Pero de Arechavaleta e los otros de suso declarados e sus consortes. E que no quería ni consentía que el dicho Señor Corregidor a su pedimiento, procediese contra los suso dichos e cada uno de ellos e sus consortes, antes les pedía o requería que más a pedimento e querella no procediese contra ellos ni contra cada uno de ellos. E juró en forma de derecho Sacerdotal que este descendimiento no hacía por dádiva ni cohecho, ni por temor que su Justicia no le sería goardada, salvo por servicio de Dios e por se quitar de pleitos e diferencias, de lo cual pedió a mí el dicho escribano le diese por testimonio. Testigos los susodichos e otros muchos. 

CONDESCENDIMIENTO DE LOS DE LEJONA 

Este dicho día in continenti en la dicha iglesia de Herandio, día e mes e año susodichos, en presencia de mí el dicho escribano e testigos de suso escritos los dichos Pero Arechavaleta e Joan de Vidaurrazaga e los otros de suso declarados e nombrados, todos juntamente por sí e por los otros sus consortes que presentes no se hallaban, de quienes digeron que hacían caución de rato, digeron qe porque auto por ellos e por cada uno de ellos, e por sí en nombre de sus consortes estaban dadas ciertas querellas e acusaciones y hechos otros pedimentos contra Martin Vrtiz de Martiarto e Sancho Martines de Echabarria e Juan Alonso de Mújica e contra otros vecinos de la Anteiglesia de Sta María de Herandio. Contra los quales el dicho Señor Corregidor procedía así por ante y en presencia de Martin de Basaras, escribano, como por ante otros cualesquier escribano. Por ende digeron que ellos e cada uno de ellos por sí y en nombre de los dichos sus consortes e partes se condescendían, e condescendieron, de todos e cualesquier pedimento, e querellas que por ellos e por cualesquier de ellos por sí y en nombre de sus consortes e partes fuese fecho e denunciado, pedido e querellado, así contra los suso dichos como contra otras qualesquier personas vecinos de la Anteiglesia de Herandio, de otras cualesquier partes e logares, e que pedían que todo ello daban, e dieron, así las dichas querellas, acusaciones e pedimentos por ellos fechos, por ningunos e de ninguno valor y efecto, y que pedían, e pedieron, al dicho Señor Corregidor que a su pedimiento o querellas más no procediese contra los suso dichos ni contra otra persona alguna, aunque aquí en este condescendimiento no vaia nombrado. E juraron a Dios e a Sta María e a una señal de la Cruz e a las palabras de los Santos Evangelios en forma de derecho que Aqueste Condescendimiento no hacían por cohecho ni dádiva, salvo por seruicio de Dios e porque entre partes estaban conformes e por se quitar de pleitos, bregas e diferencias. De todo lo qual pedieron a mí el dicho escribano por testimonio. Testigos los suso dichos. 

NOTIFICACIÓN DEL SEÑOR DON JUAN ALONSO 

E después de lo suso dicho, en la dicha villa de Munguía, e día e mes e año suso dichos, yo el dicho escribano, a pedimento de los dichos Pero de Arechavaleta e Joan de Vidaurrazaga, por sí y en el dicho nombre, notifiqué esta sentencia en su persona al Señor D. Joan Alonso de Mújica, al quel dijo que lo oía, e que consentía, e consintió. Con que los dichos Pero de Arechavaleta e sus consortes diesen seguridad de tener e goardar la dicha Sentencia. Tetsigos Joan Olea, e Joan de Mújica, e Pero Ochoa de Gondra, Alcalde de la villa de Munguía. E yo, Pero Ochoa de Gallarza, escribano de Su Majestad e su Notario público en la su Corte y en todos los sus Reynos e Señoríos, presente fuy a la pronunciación de la dicha Sentencia e a todo lo otro suso dicho que de mí se hace mención e de pedimento de Joan Hondiz por sí y en nombre de los otros vecinos de Lejona, fize escribir e sacar esta Sentencia e autos de la Sentencia e autos originales que en mi poder quedan, E por ende, fice aquí este mío signo. En testimonio de verdad: Pero Ochoa de Gallarza. 


Fuentes:
  • ITURBE MACH, ANDER: "Historia de Erandio", Diputación Foral de Bizkaia, Bilbao, 1993
  • LABAYRU y GOICOECHEA, ESTANISLAO JAIME DE: "Historia general del señorío de Bizcaya", La Gran enciclopedia vasca, 1973
  • LÓPEZ ASENSIO, ANA: "Leioa a través de la historia", Ayuntamiento de Leioa, Leioa, 2001
  • MANZANO, ANASTASIO: “Paisajes históricos de Erandio”, Elkar, Bilbao, 1985

6 de marzo de 2020

El Puerto Real de Asúa

Apenas quedan restos que nos permitan vislumbrar en el barrio erandiotarra de Asúa, cómo fue el puerto que hubo allí, desde tiempos medievales, y que dependía de las idas y venidas de la marea que hasta allá afectaban y posibilitaba que las embarcaciones llegaran hasta allí.

Estado de abandono de los restos del muelle del puerto de Asúa (Fuente: www.historiasdeerandio.blogspot.com)

La primera mención del puerto de Asúa data de 1399. En una disposición mercantil, de tiempos de Enrique III, ya se menciona al puerto de Asúa como un lugar donde se podía embodegar vino extranjero, así, el vino que se trajese de fuera del Señorío, de La Rochela, de Burdeos, de Galicia o de Portugal, podría ser envasado en puertos como el de Asua, si bien no podía ser comercializado, ya que esto perjudicaba a la villa de Bilbao. Esta cuestión de poner siempre primero a la economía bilbaína, va a condicionar la historia del desaparecido puerto de Asúa. Por aquellos tiempos, y a principios del s. XV la zona del Valle de Asúa era una de las zonas de población más densas de la provincia, y concretamente la zona donde estaba situado el puerto tenía cierta actividad económica. No era casual que a escasos metros de donde se situaba el puerto, estuviera la Casa de los linaje de los Asúa. Son por tanto tiempos de bonanza para el puerto y la actividad que en torno a él se realiza, no en vano durante la guerra de los 100 años hubo naos españolas que fueron preparadas en el puerto.

Con la llegada de Enrique IV al trono, en 1455 el puerto tendrá carácter de "real", y la actividad fue en aumento, cuestión que no gustará a la villa de Bilbao quejándose una vez más de la sidra que llegaba al puerto y que se vendía en perjuicio de los cosecheros de la villa. Lo mismo ocurría con los vinos importados que llegaban de fuera. A pesar de las quejas y las protestas por parte de Bilbao, pero también de Portugalete, que también era villa, el puerto de Asúa va consolidando su actividad, hasta bien entrado el s. XVI. 

A partir de entonces Bilbao se volverá cada vez más beligerante con la actividad portuaria que se estaba llevando en varias zonas de la cuenca del Nervión, seguía sin ver con buenos ojos las actividades de carga y descarga que había en zonas como Barakaldo, Abando o Asúa, y pujaba porque solo se pudiera descargar en todo el cauce del Nervión en Portugalete y Bilbao. Desde las villas harán todo lo posible para que puertos como el de Asúa disminuyera su actividad, y con el tiempo lo conseguirán, si bien el puerto seguirá manteniendo cierta actividad, de hecho además de la importación de vino, también se sabe de la comercialización de productos como madera, hierro o cereales, esto último en estrecha relación con algunos molinos de la zona

Si bien la actividad iba a disminuir con el tiempo, por la presión de Bilbao, la actividad que seguía habiendo necesitaba de ciertas obras de infraestructura en cuanto a caminos. En este sentido, en verano de 1570 hay una petición al Señorío para reparar el camino que conducía al puerto de Asúa, y que transcurría por todo el Txorierri, siendo uno de los principales. En la propia petición se indica que "no se podía transitar ni a pie ni a caballo; y que hecha la debida información de utilidad se envíe a la corte persona para pedir licencia para echar alguna imposición con el fin de reparar el camino".

En el s. XVII a través del puerto se estaban moviendo grandes cantidades de mineral de hierro destinadas a las ferrerías del Señorío, formando un importante volumen de negocio, a pesar de tener prohibidas ciertas actividades, relacionado con las manufacturas del Vizcaya preindustrial. En consecuencia y más allá de las trabas que se habían impuesto sobre el puerto a través de los años, la actividad seguía existiendo y tras los hechos consumados de legalizará prácticamente toda actividad mercantil del puerto, casi a finales de siglo, si bien para entonces el puerto de Asúa se convertiría en una especie de puerto auxiliar del comercio legal que giraba ya en torno al puerto de Bilbao, que era, sin duda el que más volumen de mercancía movía en toda la cuenca del Nervión.

En el s. XVIII, el siglo de oro de la actividad portuaria en Asúa, el puerto continua su actividad comercial, en estos tiempos relacionada con grandes proyectos de desarrollo económicos propios de la monarquía de aquella época. No en vano, por Asúa, además de pasar madera para negocios particulares, también se almacenará y se exportará para la construcción de navíos de guerra que mantenían y aseguraban las principales rutas comerciales con América. Sabemos también que en 1727, como en casi todos los puertos había una taberna, esta estaba regendada por Antonio de Zamarripa, vecino del pueblo, que se encargaba de vender el vino que llegaba del puerto, y cobrar la "sisa", un impuesto que cobraba el Ayuntamiento por ser bien de primera necesidad por aquel entonces. Además de la madera Asúa en esta época era un lugar estratégico para el tráfico del hierro tan necesario para las ferrerías.

Pero si la madera y el hierro eran importantes no lo será menos la actividad de los curtidores. De hecho varios comerciantes extranjeros pedirán permiso para realizar allí actividades comerciales relacionados con el curtido, la comercialización y el tráfico de materias primas para las curtidurías instaladas en la zona.

A finales del siglo XVIII y mientras se hundía el Antiguo Régimen Asua y sus muelles estaban considerados como un punto  importancia para la principal economía que domina la ría. Es decir, la villa de Bilbao. Para entonces Asúa rebosaba de actividad comercial en el tráfico de materias primas. Eran de uso libre y público los descargaderos y muelles de Asúa. Podían hacer uso común todos los vecinos del pueblo y los moradores de la zona. 

Con la entrada del nuevo siglo Asúa se convertirá en uno de los puertos más concurridos de todo el Señorío, llegando a estar a principios de los años 20 tan sólo por debajo de Bilbao, gracias al continuo comercio de géneros de carga y descarga, y que en algún momento llegará incluso a rivalizar directamente con el puerto de la capital. Hay documentos que hablan de más de 20.000 carros cargados con mercancías de pueblos vecinos, si bien es difícil precisar dichos datos.

La decadencia comenzará poco tiempo después, reinando Fernando VII. Para entonces el tráfico va a empezar a decaer de manera considerable. Las liberaciones del Ayuntamiento de Erandio les llevarán a intentar tomar alguna medida, no sólo en Asúa, sino en otros puntos donde se llevaba a cabo actividad de carga y descarga más residuales y esporádicas, como los puntos de Erandiondo, y Errotasarreta. Las autoridades locales señalarían, que parte de la decadencia de los puntos portuarios de la ría del Asúa, podían deberse al mal estado de los muelles, indicando la necesidad que había de llevar a cabo reformas tanto en los muelles como en los caminos de acceso a los mismos, llegando a establecer en alguna ocasión impuestos de circulación por dichos caminos para afrontar las reformas.

Con el tiempo, la industrialización que surgirá a finales de siglo en la zona, irá barriendo los vestigios del mundo preindustrial en Asúa, apareciendo nuevas fábricas que desplazarán los restos de economías pasadas y el ferrocarril entre Lutxana y Mungía que supondrá la puntilla para el puerto de Asúa. Ya en 1908 el puerto de Asúa estaba prácticamente en desuso, sin actividad y en estado deplorable.

Con el paso de los años apenas quedan restos de aquel viejo puerto que llegaría a rivalizar con el de Bilbao.

9 de noviembre de 2019

La inauguración de las escuelas de Astrabudua

Autoridades en el patio interior (Fuente: Ayuntamiento de Bilbao)
En otro artículo que  escribí en el 2014 apuntaba cómo y cuándo Astrabudua pasó de ser un núcleo predominantemente rural a urbano, esto sucede a partir de mediados de la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando se empiecen a notar los flujos migratorios propios del desarrollismo industrial en la ría del Nervión de la posguerra, y que en Erandio se vivirá especialmente con el entronque de numerosas fábricas y empresas nuevas en su territorio. En este sentido, en Astrabudua se construirá la nueva Iglesia, aparecerán nuevos talleres, los indices demográficos en el barrio crecerán exponencialmente y fruto de todo ello vendrá la necesidad de dotar al barrio de una escuela.

Al mediodía del jueves 22 de enero de 1959 comenzaba el acto de inauguración de las primeras escuelas del barrio de Astrabudua, por aquel pertenenciente a Bilbao. Se había levantado un edificio de carácter historicista, que constaba de tres bloques unidos. Los dos de los extremos serían destinados a dar clases y es en ellos donde estaba la dirección, los lavabos, los roperos, etc... uno de ellos iría destinado a dar clases a las niñas del barrio, y el otro a los niños. En medio quedaría un bloque destinado a patio cubierto en hora de recreo, así como susceptible de ser habilitado como salón de actos.

Vecinos asistentes al acto de inauguración de las escuelas de Astrabudua (Fuente: Ayuntamiento de Bilbao)

Izado de la bandera nacional (Fuente: Ayuntamiento de Bilbao)
Al acto acudieron numerosos vecinos del barrio, así como los propios maestros que iban a dar clases y los alumnos. También acudieron diversas autoridades: el gobernador civil, José Macián, el alcalde de Bilbao, Joaquín de Zugazagoitia, el obispo de la diócesis, Pablo Gúrpide, el inspector jefe de enseñanza primaria, Juan Manuel Sánchez Marco, los presidentes de la comisión municipal de cultura, con su presidente a la cabeza, Vicente Elías, y el arquitecto de la obra, Germán Aguirre.

El acto de inauguración consistió en la bendición por parte del párroco Pablo Gúrpide, que fue asistido por el de la iglesia de San Lorenzo (inaugurada 5 años antes), así como de una pequeña visita por las instalaciones nuevas de las que se iban haciendo numerosos elogios de la misma. El acto de ainuguración terminaría con el izado de la bandera española en el mástil colocado en el patio de recreo exterior, mientras los niños del colegio cantaban el himno falangista.


21 de julio de 2019

El pedúnculo de Lutxana

El Cabras y el Rontegui estaban unidos en la Epoca Cuaternaria
Hubo una época en que se hubiera podido ir desde el monte Cabras hasta el monte Rontegui, que está al otro lado de la ría del Nervión a pie, y es que el curso de la ría en esa zona no era el que es en la actualidad.

A lo largo de los años las viviendas y las fábricas se han ido asentando a lo largo de la ría, con una serie de condiciones topográficas que en buena parte han determinado la propia funcionalidad interna de todo el área fabril y metropolitano. Pero al margen de esa historia, geológicamente la ría tiene su historia, cuya información nos viene a partir de los diferentes depósitos de aluviones a lo largo de la etapa cuaternaria, concretamente en la parte de la ría del Nervión y del río Asúa que pasa por Erandio, que está a base de colmataciones del periodo flandriense (la última etapa del cuaternario).

En este sentido cabe decir que el actual trazado de la ría se debe de a un acortamiento de su curso, hace miles de años el curso era más largo. la razón, es que antes de pasar por el actual barrio erandiotarra de Lutxana, el Nervión había modelado en Barakaldo un gran meandro a escala de las crecidas de la época glacial que bordeaba en monte Ronteguí. Además, en el punto en que se realizó el corte recibe los aportes del Cadagua, y es probable que este aumento de caudalosidad, tanto como las facilidades litológicas, fueran la causa de la amplitud de este meandro (unos dos kilometros y medio), amplitud doble de los meandros del tramo río arriba de Bilbao. Las formas características que no han sido cubiertas por la colmatación flandriense se han conservado muy bien. Así podemos observar a día de hoy el antiguo lóbulo recortado que conserva al pie del Monte Rontegui, claras señales del escarpado de la orilla concava, en la prolongación exacta del que existe también en la base del Monte Cabras, en Lutxana.

Mapa General de la morfología de la ría en el Cuaternario, según Jean Hazera
Idealización del pedúnculo de Lutxana segun Jean Hazera
La manera como ha sido cortado el pedúnculo de Lutxana no se efectuó según el proceso más común de estrangulamiento, al encontrarse las dos orillas concavas a consecuencia de la migración lateral de los meandros. Las dos orillas en oposición estaban a una distancia de unos 700 metros cuando se produjo la ruptura. En este intervalo confluía la corriente del río Asua, que drena el valle de su nombre, abierto en el flysch del Cretácico Superior. Este valle no tiene más de 10 kilométros de largo, el río Asua hoy es un río relativamente poco caudaloso, pero no siempre ha sido así, a juzgar por los meandros bien calibrados que ha modelado en otras épocas. De hecho, se puede apreciar la anchura del lecho gracias a la colmatación flandriense que rellena su parte baja en una anchura de unos 200 metros, cerca de la confluencia con el Nervion. A pesar del emplazamiento actual de esta confluencia quizás forzada artificalmente, se piensa que es más bien rio abajo, hacia Desierto, donde desembocaba la ría, y que este tuvo mucho que ver en la erosión del pedúnculo que haría que la ría del Nervión pasara por donde actualmente lo hace.


Fuentes:
Hazera, Jean: "Historia de la ria de Bilbao en la era cuaternaria", Caja de Ahorros de Vizcaya, Bilbao, 1977