Mostrando entradas con la etiqueta Guerras Carlistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerras Carlistas. Mostrar todas las entradas

12 de febrero de 2023

Evidencias y estructuras del fuerte de Axpe

Del fuerte de Axpe y del asalto que se produjo en 1875, durante el transcurso de la II Guerra Carlista, ya hemos hablado anteriormente. Hasta hace unos días, las evidencias del propio fuerte de Axpe como del asalto que podíamos llegar a tener eran más escritas, ya que la vegetación había cubierto buena parte del terreno donde en otro tiempo se encontraba.

Hace unos días se llevó a cabo un desbroce por parte del Ayuntamiento de Erandio, que ha permitido que se pueda indagar un poco más y mejor en la zona, por lo que aproveché a subir y sacar algunas fotos y ver si quedaba algo.

La verdad es que no queda prácticamente de lo que fue. Ahora sólo hay un repetidor telefónico que lleva ahí ya algunos años, escombros, y rellenos... pero si te fijas bien, queda un trocito de foso escavado con el muro de contención, prácticamente intacto, aunque con peligro de derrumbe, y en la zona hay restos de muros caídos, muy poquitos restos, así como restos de lo que pudo haber sido trincheras...
Poquita cosa, a falta de trabajo arqueológico que podría sacar a la luz algunos detalles. El fuerte fue bombardeado durante el desarrollo de la II Guerra Carlista...

Resto del foso del Fuerte de Axpe, que llegó a medir más de 4,5 metros. 
Restos de estructura de muro

Estructuras de muro derrumbado

Muro intácto que se puede observar a los pies del foso

Muro a los pies del foso

Relleno de tierra y escombro en lo que pudo haber sido el patio del fuerte

Restos de trinchera

Restos de muro derrumbado


20 de octubre de 2022

Charla: "Las guerras Carlistas en Erandio"

Mañana, viernes, tendré el placer de dar una charla en el Centro Leon y Castilla, sobre "Las Guerras Carlistas de Erandio". Agradecer al centro por tener la amabilidad de invitarme a dar a conocer un trocito de historia de este pueblo, sobre el que versa este blog.



24 de mayo de 2020

Parte de guerra carlista del asalto y toma del fuerte de Axpe, el 12 de abril de 1875

Vistas actuales donde estuvo el fuerte de Axpe
Durante el desarrollo de la segunda guerra carlista, o tercera según la historiografía tradicional, que duró entre 1872 y 1876, en los últimos coletazos de está se dará el episodio más destacado que se vivió en nuestro pueblo: el asalto al fuerte de Axpe, ocurrido el 12 de abril de 1875.

Próximamente haré un artículo más extenso sobre el asalto del fuerte situado en la cima del Axpuru, pero la cuestión es que hace unas semanas Luis Alberto Zubiaur, coautor del libro del centenario del Erandio Club, me trajo una fotocopia del parte original de guerra por parte de los carlistas, en el que se describe el suceso por parte carlista. Desde aquí mis agradecimientos a Luis Alberto por traerme una fotocopia del documento. Un documento importante para saber cómo se produce el asalto del fuerte liberal, que servía para defender el tráfico fluvial por parte de los liberales, pero también lo era para entorpecerlo, si lo controlaba los carlista. Un asalto que, si bien, no tuvo transcendencia, sirvió para que el Coronel Carlista, Eulogio de Isasi, fuera obsequiado por el Señorío de Vizcaya con un sable de honor por dicha acción en contra de los intereses liberales.

Sable de honor de Eulogio de Isasi, tras el asalto del fuerte de Axpe.

ASALTO Y TOMA DEL CASTILLO DE ASPE
En la madrugada del 12 de abril de 1875 por el teniente coronel D. Eulogio de Isasi con 12 oficiales y 80 voluntarios del Ballón de Arratia.

Tomadas oportunamente las medidas, por el jefe Isasi y concedida la venia por Comandante Oficial de Vizcaya D. Elicio Berriz, dispusose el asalto del Castillo, para la noche del día 11 de abril de 1875 y al efecto ordenó al Capitán Aspe, que reuniera sobre Erandio todas las compañías de dicho batallón, destacadas en los puntos de Plencia, Sopelana, Berango, Guecho, Lejona, Lujua y Asua.

Conseguida esta operación, bastante costosa, por hallarse la noche muy oscura y lluviosa y ejecutado todo con el mayor sigilo, sin que advirtieran ningún síntoma el enemigo, encerrado en el fuerte, ordenó el Capitán Aspe, eligiera de dicha fuerza, 10 oficiales y 80 voluntarios, distribuyendo esta fuerza en dos secciones, y encomendó una de las secciones al Capitán D. Ramón de Aspe, y la otra dirigida por el Sr. D. Eulogio de Isasi, jefe de dicho batallón.

Dispuso asimismo que el 1er comandante D. Tomás de Zuluaga al frente de 4 compañías, se situase muy próximo al Castillo, como reserva, por lo que pudiera ocurrir, mientras que el resto del batallón quedaba esparcido en Guecho, Lujua, Lejona y Asua, a las ordenes del segundo Comandante D. Basilio de Echeandia. 

Colocado el batallón del modo indicado y después de haber arengado el Sr. Teniente Coronel ya repetido, a los 12 oficiales y 80 voluntarios, a acometer aquella empresa, que la creía muy honrosa para la causa carlista y que daría realce al batallón, emprendió la marcha a las 2 de la madrugada, dando órdenes al Capitán Aspe, para que acometiese al fuerte por la parte del norte, entrada que conducía al Castillo, mientras que él mismo Sr. de Ysasi, con el Capitán Uriarte, lo haría por la parte opuesta, salvando los fosos y escalando los muros. 

Con no poco trabajo, subieron la pendiente cuesta que está al pié del fuerte, resbalándose aquí y cayendo allí, motivo a la gran oscuridad y mal terreno que pisaban, cubiertos de lodo, llegando ya a primeras horas de la madrugada del día 12, las dos secciones al fuerte y ejecutando cuanto se había prevenido, se echaron en seguida sobre tres centinelas, que vigilaban, no dándoles ni siquiera tiempo para pronunciar el alto, según por ordenanza está presumido. 

Una vez dentro del fuerte, pasaron unos al cuerpo de guardia, del que salió un Teniente que mandaba la fuerza con espada desenvainada, juntamente con algunos soldados a defenderse, trabándose una lucha cuerpo a cuerpo, dando como resultado el quedar ensartados entre bayonetas, dicho Teniente con algunos soldados, mientras que otros se dirigieron a la casa en donde se hallaban el Comandante y oficiales y habiéndole insinuado la rendición, se negaron a ello, respondiendo con varios disparos de revolver y carabina, con los que hirieron de gravedad al teniente carlista Pablo. 

Viéndose ya presos y acometidos los alfonsinos y expuestos a ser abrasados, por haberse subido ya al tejado de la casa, los voluntarios carlistas y les amenazaban con petroleo, no les quedó otro recurso, que el de rendirse o deserción. 

Desde este momento, toda la fuerza que defendía el Castillo quedó prisionera, reduciendo a 1 Comandante, 6 oficiales, 120 individuos de tropa de infantería con artilleros, viéndose además muertos, 1 Teniente con 10 soldados y herido de gravedad 1 alférez de artillería. 

Las perdidas carlistas, se redujeron al Teniente Pablo con 4 voluntarios heridos gravemente y leves el Capitán Aspe con otros 6 voluntarios. 

El botín adquirido consistió en 1 cañón de a 16, otro de a 14, más 900 granadas para los mismos, gran cantidad de pólvora, 70 cajas de cartuchos de carabina, 10 cajas de galletas, varias fanegas de arroz y otra porción de comestibles. 

Pasose parte de este resultado al Comandante General Berriz y éste ordenó, que se condujese de su presencia los prisioneros, disponiendo asimismo, que se trabajase por retirar todo lo que encerraba el fuerte y habiéndolo hecho del cañón de a 14 e inutilizado el de a 16, con dinamita, por no poderse arrancar del suelo y recogidos todos los materiales de boca y guerra y dando fuego a las casas de oficiales, cuerpos de guardia y cantina, se abandonó el Castillo a las 3 de la tarde, hallándose este sufriendo ya, el bombardeo del fuerte


Fuentes:
GONZÁLEZ MORENO, JORGE: "Las Guerras Carlistas en Erandio", Ediciones Ende, Sevilla, 2016.

24 de diciembre de 2017

La nochebuena más sangrienta: Lutxana, 1836

Como han escrito en diversas crónicas, la nochebuena más sangrienta de la Historia de España tuvo lugar en Erandio, en 1836. Contextualizada en lo que se ha denominado por la historiografía tradicional la Primera Guerra Carlista, la Batalla de Lutxana fue el logro de romper el sitio de Bilbao, en la que los liberales entrarían en la capital de la provincia, cercada durante varias semanas por las tropas carlistas.

Mapa aproximado de los sucesos relacionados con la liberación de Bilbao (Fuente: Deia)

Los primeros intentos fallidos ya habían tenido lugar en noviembre. En este sentido, el 27 de noviembre las tropas del liberal Espartero intentaban sin éxito, tras pasar el río Galindo, pasar el puente de Castrejana, en donde recibirían una derrota que les hizo retirarse a Portugalete, el único punto liberal para aquel entonces. El segundo intento sería intentar un ataque por la márgen derecha de la ría. Así, tras cruzar desde Portugalete a Las Arenas y dividirse en tres columnas, que marcharon paralelamente a la ría hasta ocupar posiciones estratégicas en los barrios de Arriaga, La Campa y Asúa, con el fin de cruzar el río, tendrán que replegarse ante la defensa y el acorralamiento que desempeñen los carlistas. La huida, plagada de bombas y ataques carlistas, de los liberales se producirá por el monte Axpuru, y se verán atrapados por la destrucción, debido al temporal, del puente en la zona de Axpe. Finalmente conseguirán evacuar el día 7 de diciembre con numerosas bajas. Días después se produciría otro intento frustrado por parte de los liberales en Buceña, lo cual hará mella en buena parte de tropa y oficiales en Portugalete, que verán como la liberación de Bilbao se estaba convirtiendo en un objetivo imposible.

Después de una proclama del general liberal Espartero hacia su tropa, el día 16, con el fin de levantar el ánimo, llegarán nuevos refuerzos que consistirán en ropa, zapatos, armamento, así como la presencia inglesa en forma de buque militar fuertemente artillado. Desde el día 22 comenzará la acción, las tropas liberales cruzan el río Galindo, posicionándose en frente de Lutxana, a la vez que ocupaban la zona de Altzaga, altos de Axpuru, Ondiz, Arriaga e incluso llegarán a La Campa. Para entonces Espartero, enfermo, dejará que el general Oráa elabore los planes del asalto y dirija la acción, mientras Espartero se quedaría recibiendo información y dando las órdenes que estimara oportuno.

Las tropas carlistas serán golpeadas por intensos ataques y bombardeos en la zona de Lutxana, donde estaba la Casa de la Pólvora, un antiguo almacén militar, reconvertido en fortín, así como la posición artillada del Monte Cabras, y el fuego de cobertura que caía desde el fuerte San Pablo y del fuerte Banderas. Aun así, los carlistas no tenían bien defendida esta vez la zona, incluso buena parte de la tropa estaban acantonada o con sus familiares de la zona ante la fecha navideña.
Si hasta entonces la situación para los carlistas había sido favorable, en cuanto a la detención de los liberales hacia su paso hacia Bilbao, será el 24 de diciembre cuando se produzca el punto de inflexión. Concrétamente sobre las 4 de la tarde, cuando el temporal de días pasados acrecie y la nieve y el granizo haga que la visibilidad disminuya, se va a producir un momento de inflexión. Ocho compañías de soldados liberales son transportados desde la margen izquierda en lanchas. Las balsas inglesas aportarán materiales para la reconstrucción del puente y favorecer el paso a las tropas por el puente de Lutxana. El rápido movimieto liberal hace que los carlistas se replieguen monte arriba, mientras los isabelinos empiezan a ocupar posiciones en Lutxana e incluso, en menos de dos horas, llegan al Monte Cabras. La lucha en muchos casos empieza a ser cuerpo a cuerpo, con bayonetas. 

Grabado aparecida en "Galería Militar Contemporánea", en 1846, que hace referencia a la batalla de Lutxana

Los carlistas reaccionan, aunque ya empieza a ser tarde para ellos. En este sentido bajarán refuerzos desde el Monte San Pablo y Banderas, soldados castellanos carlistas del resto de España que estaban al mando del general Gómez muchos de ellos extenuados, pues hacía poco tiempo que acaban de llegar, así como siete batallones, muchos de ellos incompletos. Aun así, los carlistas lograrán detener el avance durante horas, que harán que los isabelinos empiecen a estar en una situación crítica. Es entonces cuando el general Oráa informe de la situación a Espartero.

Espartero sobrepuesto a su enfermedad decide acudir con un batallón a primera línea de batalla, y será cuando vuelvan los liberales, ya cansados ante el enconamiento de la batalla, a atacar de nuevo, si bien el éxito no va a darse en un primer momento. La situación para las tropas isabelinas estaba muy comprometida, rodeados por montes llenos de soldados carlistas y con dos ríos a retaguardia, que hacían que su posición fuera muy arriesgada. Cayendo la noche Espartero empieza a pensar que la batalla se va a perder cuando surge un toque de suerte. En el relevo de tropas, Oráa ordenará tocar al corneta para detener el avance, y en un error éste toca indicando lo contrario. En consecuencia se producirá un ataque repentino, autómata que pondrá a los liberales a atacar de nuevo. Dicen las crónicas de la época que el general Oráa estuvo a punto de matar a cuchillo al corneta, si bien Espartero, al ver la reacción de la tropa, le cogerá del brazo a su lugarteniente permitiéndo que continuara la acción.

Los carlistas, cansados, con falta de munición y de tropas, empiezan a retirarse, entrando las tropas de Espartero a la mañana siguiente en un Bilbao, que desde entonces tendrá el título de "muy noble y leal".

Ruinas del fuerte carlista en el Monte San Pablo (Fuente: historiasdeerandio.blogspot.com)

En cuanto a las cifras, los liberales en la Batalla de Lutxana contaron con más de 27.000 hombres y los carlistas con unos 17.000. Respecto a las bajas, los liberales, sin contar con las tropas de Bilbao, sufrieron la pérdida de más de 3.700 soldados, mientras que las los carlistas superaron las 2.300.

Sin duda alguna, la Batalla de Lutxana es el hecho histórico más trascendente que ha tenido lugar en nuestro pueblo, Erandio.


Bibliografía:
GONZÁLEZ MORENO, JORGE: "Las Guerras Carlistas en Erandio", Ediciones Ende, Sevilla, 2016