5 de diciembre de 2016

El Café de Roque

Membrete de las hojas de pedidos
Abierto a finales del s. XIX, el Café de Roque, que estuvo abierto más de medio siglo, ya que cerró en 1955 cuando fue derribado para construir un bloque de viviendas, fue durante mucho tiempo un punto neurálgico del Erandio mercantil e industrial. 

El Café de Roque, estaba regentado por Ignacio "Roque" Sasieta Mendieta, un erandiotarra que se convertiría en uno de las personas más influyentes del Erandio de principios de siglo. De hecho, sería alcalde en 1919, en 1926 (donde llevaría a cabo el sorteo de las Casas Baratas, como vimos en este artículo) y una tercera vez. Además sería uno de los cinco socios erandiotarras del Eusko Ikaskuntza, a mediados de los años 20, en la que pagaba una cuota de 12 pesetas, y en los años 1931 y 1932, llegaría a ser presidente del Erandio Club, años antes en agosto de 1926 había sido nombrado miembro del comité directovo de la Federación Vizcaína de Fútbol. (1) En 1941, después de la Guerra Civil, Roque, que se había significado simpatizante y favorable al PNV, será detenido aunque será puesto en libertad en poco tiempo. (2)

Publicidad de El café de Roque (años 20)
El local estaba situado en frente del embarcadero actual y de la parada de tranvía. Ya desde sus primeros años tuvo cierta actividad, además de la propia de la hostelería, y es que en el Café de Roque se realizaban los contratos de compraventa, alquiler y fletes de gabarras. Con respecto a los remolcadores, era entre sus cuatro paredes, donde se llevaba a cabo un servicio de ajuste de  remolcadores, es decir, una flota de remolcadores que permanecía amarrada en los alrededores y que esperaban a que alguien contratara sus servicios.

Asi pues, ya desde finales de s.XIX, a la vez que se desarrollaba el sector industrial, va a surgir un sector subsidiario de la navegación mercantil, en el que este local tendrá mucho que ver, como centro de reunión, de decisión, y de cierre de tratos. Paralelamente, se establecerá en las inmediaciones un mercadillo de prendas y alimentos que solían traer los barcos ingleses, como por ejemplo impermeables, ginebra, wisky, dulces, mermeladas, tabaco rubio, galletas o pinturas, de los que el Café de Roque se beneficiará, al adquirir ciertos productos que no eran muy habituales encontrarlos en otros locales de la provincia.

La Ribera de Erandio, con niños y boteros, y el "Cafe Restaurant" en el centro de la foto (www.erandio.net)

El café entrará en los albores del s.XX como un punto de referencia en el barrio de Altzaga. Por él pasara gente diversa, marineros que venían de fuera, así como boteros, y la propia gente del barrio.
En 1917 en el primer piso del edificios, será el lugar de la sede del Erandio Club. 
El esplendor del local lo alcanzará en los años veinte, cuando los sábados y domingos, a la hora del café, solían hacerse conciertos con un cuarteto de erandiotarras compuesto por Juan Larrea, que por entonces era el director de la banda municipal de Erandio, que tocaba el piano, Rodrigo Idoate, contrabajo, su hijo Paulino, violin, y Pedro García Mendizabal, flauta, quien llegaría a ser solista de la banda Municipal de Madrid. Cuando no había concierto de música solía hacerse espectáculos de carácter más cabaretero y de varietés.
A lo largo de los años veinte será considerado un gran restaurante por la cocina que servía, vendiendo en un principio productos que tenía la familia en sus huertas, aunque también venderán ciertos productos de importación, así como vino de Jerez, que por aquel tiempo no era muy común en esta zona.

Sin duda alguna, el Café de Roque, marcó un tiempo importante en el primer Erandio industrial


(1) ABC, 22-08-1926, pág.35.
(2) Los cinco socios erandiotarras del Eusko Ikaskuntza, a mediados de los años veinte, fueron Bernardo Aresti, Marcos Ayo Llona, Francisco Belaustegui, Rufino Lekerika y el propio Roque Sasieta. Todos pagaban una cuota como socios de 12 pesetas.


Internet:
www.toponimia.biz

Bibliografía:
MANZANO, ANASTASIO: Paisajes históricos de Erandio, Elkar, Bilbao, 1985
VVAA: Erandio. Fotografías para el recuerdo, Arteder, Erandio, 1993
ABC, 22-08-1926, pág.35.

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